Festival

 

Presentación

 

Si las piedras y vitrales hablaran

Estoy convencido. La música, ese arte sublime y universal por excelencia, contribuye como ninguna otra al progreso social y sobre todo al perfeccionamiento del individuo. Por eso, hechos socio-culturales como el Festival Internacional de Órgano Catedral de León afectan positivamente en nuestra formación sensible y, desde Samuel Rubioluego, entra por derecho propio a formar parte de la historia cultural del pueblo. La Catedral se viste de gala todos los años para recibir y guardar para siempre unos mensajes sonoros que se van sumando a los que durante siete siglos se han ido registrando en el interior de sus piedras y vitrales. Culto y cultura han sido siempre compañeros inseparables que han dado vida a las catedrales, sirviendo de alimento y formación a tantas generaciones que nos han precedido y legado un patrimonio cultural del que nos enorgullecemos. En este sentido, al conmemorar este año el 400 aniversario de la muerte de Tomás Luís de Victoria, el más grande polifonista que hayamos tenido, el Festival quiere sumarse a este evento protagonizando una serie de conciertos en su honor. Si hablaran las piedras… Me gusta imaginarlas como grabadoras de la historia interpretando la música que llevan dentro y escuchando con atención su mensaje.
Todavía permanecen bien grabadas en mi memoria aquellas fatídicas horas del último domingo del mes de mayo de 1966. La catedral era una tea encendida. Se contemplaba, al menos eso parecía, el desmoronamiento del mejor símbolo de la ciudad durante siglos. Allí se lloraba, se gritaba, se guardaba silencio, se rezaba. Nada parecía servir ante el estallido de lo que allí ocurría. Que nadie nos pregunte a los que allí estábamos cómo es que la catedral se salvó. Han pasado 45 años de aquella “advertencia” y las piedras y vitrales siguen guardando silencio, porque mientras los constructores edificaban, registraban para siempre una impactante actividad cultural. Su archivo musical está lleno de testimonios que, como viejos y silenciosos maestros, nos hablan de la dignidad y esplendor con que se acompañaba el culto, creando vida. Al homenajear al gran polifonista Tomás Luís de Victoria, maestro constructor de música que adorna espacio y tiempo, lo hacemos también con los constructores de la catedral por haberla convertido en estandarte de luz y de fe. Catedral de León, lira tallada en piedra dura, perpetuo salmo y melodía...
En sólo dos años un nuevo órgano será compañero inseparable de piedras y vitrales que seguirán guardando su música durante generaciones.

Samuel Rubio
Director del Festival